Para que un pueblo, sea exitoso y avance al desarrollo, debe ser educado, sano y contar con actividad productiva, entre otras cuestiones. En ésta ocasión, me centraré en el ‘universo’ de la Industria Farmacéutica y sus componentes: regulatorio, industrial y académico.

Salud

En Estados Unidos, hace un par de meses, la Agencia de Medicamentos y Alimentos (FDA por sus siglas en inglés), acaba de aprobar el primer medicamento ‘biocomparable’ (del inglés ‘biosimilar’) de “Filgastrim”[1]. Entiéndase éste como un medicamento biotecnológico, que es copia del original, por haber perdido aquel su patente. Sirve para pacientes con cáncer recibiendo quimioterapia mielosupresiva, y para muchos efectos secundarios de otros productos oncológicos, tóxicos y de alta potencia.

En Europa y otros países este es el ‘start’ de una nueva carrera en medicamentos; crear productos genéricos de biotecnología, por llamarlos coloquialmente. Mientras en El Salvador, todavía no se define una política de genéricos bien fundamentada, para sales alopáticas, y por dicha dejadez  todavía facilitamos el ingreso a productos farmacéuticos de otras latitudes, confiando en normativas internacionales, aunque cabe mencionar, que la nueva Dirección Nacional de Medicamentos ha comenzado su labor con buenas metas e intenciones. Por ejemplo, la regulación de precios favoreciendo a las minorías y la gestión a nivel internacional en pro de la homologación de registros en función de la salud pública; pero, aún falta por recorrer mucho camino en función de la investigación, desarrollo e innovación, industrialización y comercialización de lo propio (así como Cuba). Solo el 19% fue comprado de manera local por el sector salud en 2014 en El Salvador[2].

Trabajo

El sector farmacéutico cuenta con más 2,130 farmacéuticos autorizados para ejercer en el país, los cuales pueden ganar ente $224.21 y $465.72 en el sector público[3] y entre $500 y $3000 en el sector privado, siendo estos últimos una minoría del 2.0% del profesional farmacéutico. El principal exportador de productos farmacéuticos de capital nacional no presenta un nivel de innovación en fármacos de alta especialidad, ni tecnología de vanguardia para la creación de soluciones terapéuticas avanzadas, más allá de OTC (Over The Counter) y genéricos.

Educación

Existen dos facultades importantes de Química y Farmacia en el país, acreditadas y con todos los pormenores para operar (que son la Universidad de El Salvador y la Universidad Salvadoreña Alberto Masferrer), aunque con deficiencias en el programa de estudios de la carrera, de cara a comprender netamente la actualidad global de la industria farmacéutica. En el caso de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (en la que no hay facultad de Química y Farmacia, pero hay calidad educativa), es posible encontrar buen nivel en diversas carreras técnicas, pero con una fortaleza teórica y no muy práctica, debido al entorno y a las posibilidades de los presupuestos dedicados a la innovación técnico-científica.

Conclusión

Las inversión que se realice en El Salvador en esta industria, debe estar encaminada a la formación de estudiantes críticos y creadores de soluciones, a formar investigadores críticos y autodidactas, para poder crear innovaciones y crear disrupción en los actuales medios de producción salvadoreños, urge un cambio de contenidos a nivel de facultades, y facilitar la experiencia de los nuevos egresados, fuera del país, que puedan trasferir tecnología.

El sector debe crear y mantener una política de actualización y ser más pujante en la formación del profesional farmacéutico, consolidar un pacto regulación-industria, con visión de cumplimiento a la Organización Mundial de la Salud (OMS), con el fin de reinvertir en la plataforma industrial existente, y ser aceptado como proveedor local y disminuir la compra de oferentes ajenos al país. Aumentar la capacidad instalada nacional y mejorar las condiciones de fabricación y la calidad del producto final, que le permita ser competitivo no solo en istmo, sino salir hasta fronteras mesoamericanas.

El istmo debe estar encaminado a una integración más sólida que le permita, competir como bloque, hacia otros sectores y otros mercados, ya que nuestros países apenas son la periferia entre el mundo occidental y oriental.

 

[1] Véase http://www.fda.gov/NewsEvents/Newsroom/PressAnnouncements/ucm436648.htm

[2] Véase http://www.eleconomista.net/2015/06/25/es-inquifar-explora-otros-mercados

[3] Véase http://www.who.int/medicines/areas/coordination/El_Salvador_PSCPNarrativeQuestionnaire_SP_04112011.pdf

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Elaborado por: Salvador Berríos Vides. CEO de Qually Corporation en CIMA International Holdings. Químico Farmacéutico, Master Executive en Gestión Integral y MBA.

 

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