El precio es el pago o recompensa asignado a la obtención de un bien o servicio. Entre los estudiantes, profesionales de diseño y de carreras similares, el precio a cobrar por sus honorarios todavía es un tema que se encuentra ambiguo. Muchas veces no se sabe cómo y cuánto cobrar, pues se tiene miedo de asustar al cliente con los costos y que este opte por una empresa de “diseño gráfico” que les realice un logotipo, tarjetas de presentación, hojas membreteadas, etc. todo impreso por solo veinte dólares.

En el caso de los productos es similar, existe temor a la hora de determinar el precio justo (el cual obedece a los costos que se posean) y que las personas prefieran optar por otro artículo que se puede encontrar a un precio sumamente bajo en tiendas que importan producción elaborada en masa gracias tecnificados procesos industriales. Dicho esto, podemos observar que la competencia es voraz para el diseñador independiente.

Sin embargo, no todo está perdido para los diseñadores, pues el panorama tiene que cambiar y en sus manos se encuentra asesorar al consumidor. Hoy en día, la oferta en el mercado es cada vez mayor y los consumidores desean mejorar su calidad de vida adquiriendo buenos productos que sólo pueden producirse con una correcta gestión del diseño.

Como diseñadores es nuestro deber hacer saber a las personas que acudir al servicio más barato y optar por cantidad en lugar de calidad no es la opción más inteligente. Es necesario hacer ver al consumidor que es mejor inclinarse por la calidad y demostrarle por qué un logo que carece de concepto y que solo se ve “bonito” no es funcional para la empresa; o por qué hay más beneficio al adquirir una prenda que no se arruinará después de cinco lavadas.

Muchos se preguntan por qué nuestros precios no pueden ser más bajos: Una de las razones es que somos pequeños empresarios tratando de posicionarnos en el mercado; la otra es que muchos de nosotros sí ofrecemos condiciones laborales dignas a quienes trabajan dentro de nuestra marca, estamos enfocados en la responsabilidad social, es decir, pagamos salarios justos a nuestra mano de obra y trabajamos con ética en todo momento.

Deberían de preguntarse de donde viene mucho de lo que consumimos. Muchas de las marcas que vienen de afuera o se encuentran en una posición privilegiada en el mercado (las cuales los consumidores idealizan), mantienen los niveles de vida de sus empleados en miseria para lograr brindarles los precios bajos que todos buscan. Nos regatean a los pequeños productores, pero si son marcas extranjeras les parece una locura hacerlo, sin tomar verdaderamente en cuenta la calidad y la procedencia de lo nuestro, que es hecho en el país, con amor, con historia y con calidad. Sin embargo, parece en muchas ocasiones que importa poco garantizar la calidad en el acabado de los productos con estándares internacionales o que los materiales procedan de países líderes en el aprovisionamiento de tales insumos, mucho menos que los diseños sean altamente creativos. Nadie piensa que fomentar el crecimiento de los pequeños empresarios en el mundo de la moda salvadoreña volvería más competitivo el mercado y afloraría aún más la calidad, lo que a su vez permitiría que El Salvador fuera conocido a nivel global como un Centro de Moda, lo que a su vez incrementaría las exportaciones y nos permitiría posicionarnos mejor en términos comerciales, generando más empleos y atrayendo inversión.

Es de gran importancia que las personas sepan que los salvadoreños están comenzando a posicionarse en el mundo del diseño, pero los diseñadores independientes no cuentan con producciones industriales en masa que les permita vender sus productos a precios tan bajos como los de las grandes empresas nacionales e internacionales. Los precios de los diseñadores independientes, por el momento, no podrán compararse con los productos extranjeros traídos por mayoreo o productos nacionales producidos en masa; sin embargo, optar por los primeros en lugar de los segundos implica optar por transformar nuestro país, debido a que esto nos otorga una pizca de identidad nacional y mejorar la competitividad del mercado, así como contribuir al crecimiento de la economía salvadoreña.

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Elaborado por: Violeta Martínez Sandoval, Fundadora/Head Designer de VAIZA.

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