Voy a abordar el tema del neoliberalismo y educación. Voy a tratar desde el punto de vista pedagógico, filosófico, epistemológico, y no digo otras palabras para no complicar. Nosotros, que estamos viviendo, a inicios del siglo XXI, un momento especial de la historia de los últimos 500 años. Tenemos ahora un cambio de época. Nuestros abuelos han vivido épocas de cambios, es distinto. La última vez que la humanidad ha pasado por un cambio de época ha sido la transición de la edad media a la modernidad, de un paradigma teocéntrico a un paradigma antropocéntrico.

Esto está muy bien reflejado en la pintura de Miguel Ángel en el techo de la Capilla Sixtina, que todos conocemos al menos por fotos, donde aparece la figura de Jahvé, con mucha ropa y barba larga y extendiendo la mano hacia el hombre desnudo, magnéticamente atraído hacia la tierra. Pero hay algo en este hombre que no quiere perder contacto con la fuente: él también extiende el dedo a Jahvé. Miguel Ángel magistralmente ha dado un cierre a esta época.

Nosotros todos vivimos hoy con mucho descontrol, en crisis de valores, de paradigmas, de todo. Es porque somos contemporáneos de un segundo cambio de época. Estamos pasando de la modernidad a la posmodernidad.

Esto tiene un reflejo muy fuerte en las 4 instituciones que son las patas de una silla de la modernidad: la familia, el Estado, la iglesia o religiones y la escuela. Las 4 se encuentran en crisis. Es por eso que hay tanta gente en búsqueda de respuestas a preguntas que nos angustian, que nos preocupan. Pero nadie tiene la respuesta: colectivamente vamos en busca de la respuesta. Esta es una construcción histórica. Pero grave es que las 4 instituciones (en la institución Estado hay que incluir los partidos políticos, las ideologías) las 4 son instituciones productoras de sentido, y la crisis más característica de la posmodernidad es justamente la destrucción del sentido. La fragmentación de la visión de la vida, del mundo y de la existencia. Sobre todo en esta era imagética.

Si hay un problema grave en nuestras escuelas, es que nuestras escuelas son todas hijas de una época de literatura, que todavía tiene dificultad de ingresar en esta época en que el predominio es de la palabra visualizada: la imagen. Vivimos una era imagética: ocurre que un libro tiene inicio, desarrollo y final. Las imágenes no. Uno puede mirar a una persona famosa viva en video, en DVD o en un programa de televisión, después de haber visto la muerte de esta persona. Entonces esta posmodernidad provoca la explosión del sentido de la vida y el sentido del tiempo como historia, volviendo cada vez más difíciles uno de los objetivos fundamentales de todo proceso pedagógico: la construcción de síntesis cognitivas.

A mí me gusta mucho la cocina, porque soy hijo de una cocinera profesional. Yo, haciendo una metáfora diría que tenemos la receta, tenemos los ingredientes, pero no sabemos cómo llegar a un pastel, ni a un pan.

Vivimos un momento en que hay una nueva filosofía que produce este fenómeno que se llama neoliberalismo. Si no entendemos la influencia del neoliberalismo como factor de deseducación de la humanidad, tenemos el riesgo de seguir creyendo en el mito de la neutralidad de la educación. La inmaculada concepción de la neutralidad científica. Esto es una tontería completa. Prefiero creer en la Inmaculada Concepción de María que en la inmaculada concepción de la neutralidad científica.

¿Qué pasa? Pasamos en las últimas décadas del sistema capitalista al liberalismo y de allí al neoliberalismo. Nuevo… nueva manera, nueva forma de imposición del liberalismo. Son las características vistas en grandes rasgos de este pasaje. En el liberalismo teníamos un estado de bienestar social, ahora no: tenemos un Estado privatizador del patrimonio público y gerente cada vez más de los intereses de la clase dominante. Árbitro jurídico adjunto de la Organización Mundial del Comercio.

Está discutido en este momento si la educación históricamente es un derecho social, por tanto el Estado tiene el deber de garantizar a toda la población – como hace el Estado cubano – la alimentación, salud y educación. Ese es un deber del Estado, un derecho de todos los ciudadanos y ciudadanas. Pero en los países capitalistas no pasa esto. Ahora la O.M.C. propone que la educación sea una mercancía, como la salud. En mi país, Brasil, está perdido quien no tiene un plan privado de salud, o sea, si tú pagas por tu salud, vas a tener salud. Es como comprar un chocolate en una tienda: si puedes pagar, tienes el chocolate, sino puedes pagar, no lo vas a tener. Y ahora quieren hacer eso con la educación.

Una segunda característica: en el liberalismo tenemos la competencia de las corporaciones, de las empresas. En el liberalismo tenemos los oligopolios, cada vez más, al punto de haber corporaciones que son dueños de distintos productos con distintos nombres pero que pertenecen a una sola empresa para que el ingenuo consumidor tenga la impresión de que son productos distintos, que son productos que tienen competencia entre ellos.

Una tercera característica en el liberalismo: nosotros cuando hablamos de los pobres, de los miserables, decíamos: son gente marginalizada. Cuando uno está en el margen es porque tiene esperanza de volver al centro. Ahora no, la palabra es otra, en el neoliberalismo la palabra es: exclusión. Los excluidos. Ya no se utiliza más “los marginados”. Porque el excluido no tiene más ninguna posibilidad de volver al centro.

Cuarto factor: en el liberalismo se habla de cultura. El neoliberalismo descubrió que la cultura es peligrosa para el sistema. Una persona que tiene cultura tiene más discernimiento, tiene más sentido crítica, tiene más posibilidad de comparación, de evaluación. Entonces ahora tenemos más entretenimiento y menos cultura.

A esto hay que estar muy atento, porque eso tiene un reflejo profundo en la educación. Porque es una lucha desigual: mientras nuestra escuela quiere infundir cultura en la gente, la TV capitalista quiere infundir entretenimiento. ¿Y cuál es la diferencia? Cultura es todo aquello que ayuda a hacer crecer nuestra conciencia y nuestro espíritu: nuestra subjetividad. Nos hace más humanos. Entretenimiento toca solamente nuestros sentidos. ¡Cómo ellos han descubierto que el entretenimiento tiene el poder de hipnotizar! La cultura no, porque la cultura produce crítica.

Un paréntesis: cuando la TV fue presentada por primera vez en los Estados Unidos em la década de 1930, el New York Times hizo un editorial afirmando lo siguiente: “Este aparato está llamado al fracaso, porque nosotros los americanos (o USAmericanos como dice Noam Chomsky, o estadounidenses, porque americanos somos todos) somos muy agitados y estamos muy acostumbrados a la radio, que se puede utilizar manejando coche, bañándose, cocinando: en cualquier parte. Ahora, pensar que la gente va a abandonar sus labores, sentarse en una silla y estar allí mirando esta ventana electrónica, es una tontería”.

Hoy la UNESCO constata que en América Latina por promedio los muchachos pasan 4 horas al día en la escuela y 8 horas delante del televisor. O sea: ellos han vencido. Lograron crear los mecanismos de hipnotización a través del entretenimiento.

¿Cuál es el problema fundamental de esta filosofía neoliberal relacionado con la educación? Es la frase de este teórico de la Casablanca llamado Francis Fukuyama. Él ha dicho: “La historia ha terminado”. Un creyente no puede aceptar eso porque es la negación de la virtud de la esperanza. Pero él ha dicho: la historia ha terminado. ¿Y porqué ha dicho esto? Por una razón muy sencilla: porque la propuesta del neoliberalismo es provocado en nuestras conciencias. La deshistorización del tiempo, porque quien no tiene la percepción del tiempo como historia no tiene esperanza, no tiene proyecto, no tiene estrategia, no tiene utopía, no tiene ninguna motivación para luchar. Porque la vida para ellos es aquí y ahora.

En los tiempos pasados nuestros abuelos, nuestros padres, tenían sentido del tiempo como historia. Y hacían proyectos de familia, de profesión, de política. Esa es una herencia que nos han legado desde los persas a través de la Biblia. La idea del tiempo es historia y está muy presente en el pensamiento judaico de Marx. Es una idea que viene de los persas. Está presente en la Biblia de una manera muy curiosa. Porque está presente en la Biblia en el surgimiento del ser humano. La Creación, en la primera página del Génesis se da en 6 días, no en 7 porque al séptimo Dios ha tomado vacaciones, estaba un poco cansado y ya había terminado su obra… Entonces esta progresión semanal ya indica una conciencia histórica. Por eso es que para los griegos, que no tenían la percepción del tiempo como historia, para ellos era cíclico… es una tontería esta idea de los hebreos. Incluso decían: “Este Jahvé, Dios de los hebreos, no tiene ningún valor porque si fuese un verdadero Dios omnipotente no necesitaría de 6 días de trabajo: haría como el Nescafé instantáneo, un verdadero Dios lo hace instantáneo”.

En la narrativa de la descripción hay un sentido histórico. Si la educación no tiene su sentido histórico no aplica el sentido de historicidad. Vamos todos a ser rehenes de la racionalidad sistémica del capitalismo, del neoliberalismo. La única manera de irrumpir de esta prisión del inconciente llamada “racionalidad sistémica del neoliberalismo” es despertar en la gente el sentido de historicidad, para que la gente pueda evaluar  el pasado, tenga el sentido crítico del presente y saber construir un nuevo futuro, otro mundo posible, porque la TV, el Internet son en sí herramientas fantásticas pero sus contenidos son hegemónicamente neoliberales.  Lo que significa que crea en nuestras conciencias, sobre todo en las nuevas generaciones, esta idea de fragmentación del tiempo, de que no hay cómo construir proyectos, no hay, como un grupo de estudiantes de la Universidad de La Habana, cómo hacer un proyecto para derribar la dictadura de Batista y construir una nación liberada y socialista. O sea: cómo crear proyectos históricos en el siglo XXI si el neoliberalismo ha creado herramientas para suspender nuestra conciencia histórica.

Mas la educación, en una encuesta hecha por la UNESCO en América Latina junto a grandes empresarios, ha constatado que en ellos no hay interés que la población toda sea escolarizada, porque no son tontos. Saben que cuanto mayor nivel de escolarización, más crítica será la gente frente al sistema. Y más exigencias salariales la gente tendrá, porque habrá capacitación. Y la explotación de la mano de obra del hombre en América Latina está muy vinculada a la falta de capacitación de mucha gente. Entonces por eso se puede hacer un juego de salarios, y con el fenómeno de la desocupación cada vez se puede pagar menos por más trabajo.

Otro factor del neoliberalismo es que ha mercantilizado toda la sociedad. Ha mercantilizado también la educación. Muchas escuelas en América Latina, en Brasil sobre todo que conozco muy bien, son centros de capacitación de mano de obra, no son centros de formación humana. No son centros como ha dicho Fidel, con la intención de infundir valores humanos, valores éticos. No son centros políticos. La escuela tiene que ser un centro Político con P mayúscula, grande. De formación de ciudadanos y ciudadanas, de formación de gente feliz, de gente que sea creativa, interactiva, solidaria. La propuesta neoliberal es que la escuela sea cada vez más selectiva, cada vez más técnico-científica y menos humanista: hay que enseñar filosofía, sociología… Los neoliberales han dicho: “no, no hay más ideologías”. Claro: hay una tremenda ideología terrorista de Bush y, ahora, Obama, que ellos quieren que todos asimilemos, pero la predicación de ellos es que ya no hay ideologías, para que unos tontos piensen que si no hay ideologías entonces mi manera de pensar es propia de mí: no es propia de ti, es propia de la racionalidad sistémica que nos viene por la televisión, por Internet, por los videos, por las costumbres, por la manera, inclusive, de usar ciertas palabras sin percibir sus contenidos, como la palabra denigrar, que se refiere a una persona negra. O la palabra judear, con referencia a los judíos.

La escuela se dedica solamente a la cabeza de los alumnos, lo demás no cuenta. Debía pasar un bus recogiendo las cabezas. Yo imagino un dibujo animado con la cabeza saliendo de la casa, por las escaleras, y entrar en el bus para ir a la escuela. El tronco, brazos y piernas quedan en la casa. Porque las escuelas no saben qué hacer con el cuerpo humano. Sí, porque son cartesianos, que todo está del cuello para arriba. Entonces la corporalidad es el primer paso por una educación contextualizada.

Felizmente en los últimos años cada vez se percibe más que no basta la racionalidad: la racionalidad se completa con la intuición: la fuente de los artistas. El matrimonio de la intuición con la racionalidad es lo que produce eso que llamamos Inteligencia. Hay personas que no tienen racionalidad pero son sumamente inteligentes, porque la palabra inteligencia viene del latín inter – legere: saber leer por dentro. Que todos nosotros conocemos personas que son extensamente analfabetos y son sumamente inteligentes, tienen una capacidad profunda para las situaciones y las personas. La educación debería saber despertar eso.

Tres puntos: primero, la educación estética. El neoliberalismo tiene un miedo tremendo de los dones artísticos de las nuevas generaciones, por eso esta llamada globalización del entretenimiento. Y están ahí en la selva de Amazonia, en la montaña de Colombia, en los barrios de Lima, en la periferia de San Salvador las mismas músicas de Estados Unidos, que de música tienen muy poco porque son más ruidos disconexos que se ponen de moda como una manera de destrucción de nuestras culturas locales.

Por eso yo digo: unidad de los educadores, diversidad de la educación. Porque la educación en Sao Paulo no puede ser la misma que en la selva amazónica. La educación de quien vive en la capital no puede ser la misma que de quien vive en una montaña. La educación tiene que ser contextualizada. Y esta contextualización significa una relación entre la escuela y la comunidad. Por eso es mucho mejor enseñar historia no por los libros, sino por la memoria de los viejos de la comunidad. Es mucho mejor enseñar química no en un laboratorio sino por la manera como las mujeres de la comunidad mezclan los colores para hacer sus tejidos. Como es mejor enseñar la historia no por las batallas grandiosas en que un país ha vencido a otro sino por la cooperación.

Mi sueño es que un día todos los estudiantes de América Latina tengan en su aula de historia un ejemplo de la cooperación cubana con todos los países pobres. Este país que tiene maestros en 100 países del mundo, y también médicos y gente que tratan de salud y otros que hacen otros trabajos.

El segundo aspecto es la educación sexual. Está en moda por fuerza del SIDA introducir en la escuela la educación sexual. Y yo voy a visitar la escuela y pregunto ¿cómo es eso? “Bueno, hacemos así, esas nociones que yo llevo”. Eso no es educación sexual. Es higiene corporal para evitar enfermedades sexualmente transmisibles. O sea, hay un tabú que impide que la escuela trate un asunto que nos involucra a todos nosotros, que es la sexualidad. Pero hay una cosa peor: es que cuando la gente trata sobre sexualidad, no trata de afectividad. No hay educación para el amor. Lo que significa que cada persona por ignorancia tiene que improvisar de nuevo su experiencia amorosa porque no tiene términos de comparación, no tiene nociones, entonces toma como lección las películas de Hollywood, donde se enseña que la realidad son las fantasías de Hollywood, y mucha gente está frustrada porque no encontró su príncipe en un caballo blanco.

Es increíble cómo el sistema capitalista infunde en nosotros ilusiones totalmente superfluas pero que las tomamos como realidad y nos provocan frustraciones graves. Ideológicamente pasamos a dar importancia a algo que no tiene ninguna importancia, por ignorancia.

El tercer punto de esta contextualización es la educación ambiental. O sea, nosotros no somos como este aparato que fue traído aquí por encima de esta bancada. Al contrario, nosotros somos resultado de la evolución de la naturaleza. Nosotros somos parte integrante de la naturaleza. Nosotros somos hechos de la misma materia química que hizo a las estrellas, las galaxias, todo el reino mineral, vegetal y animal. Todos somos hijos de las estrellas, todos los átomos de nuestros organismos han sido formados en el calor de las estrellas.

Entonces hay que terminar, en la educación, con esta idea de que estamos por encima de la naturaleza, no: somos expresión de la naturaleza. Estamos en comunión con la naturaleza. Voy a decir una cosa muy bella, pero muy fuerte: vivimos cotidianamente dando un beso en la boca de la naturaleza, y voy a explicar porqué. Porque todos nosotros acabamos de salir de la mesa de almuerzo y había un vegetal que murió para llegar en forma de ensalada y darnos vida. Había una animal que murió para llegar en forma de pollo, carne de res, pescado y nos da vida. Había un grano que murió para llegar en forma de arroz, de frijoles y nos da vida. Y más.

Vivimos de respirar un gas llamado oxígeno que viene de las plantas, pero expiramos gas carbónico con que alimentamos a las plantas. Si esto no es un beso en la boca… yo sé que escandaliza un poco dicho por un fraile, pero así es. No tengo culpa que el Creador sea romántico.

Debo añadir otra cosa importante: cada vez más tenemos que introducir en nuestras escuelas métodos para formar en la gente conciencia crítica, para formar adultos dueños de su autonomía, pero con profundo sentido de solidaridad. No es fácil ser solidarios, no es fácil porque nosotros nacemos capitalistas, por eso el sistema capitalista tiene tanta fuerza. Porque nacemos centrados en nosotros mismos, y como el centro del capitalismo es el egoísmo, o sea “mis intereses están por encima de los intereses del pueblo de la comunidad”, entonces es el ejercicio de cultivar el altruismo, la solidaridad, el amor. Demanda tiempo, conciencia, educación. A veces en Brasil me pregunto: “Porqué hay gente que sale de Cuba y va a vivir a los estados Unidos?” Yo digo: ”Bueno, por la misma razón que muchos curas y monjes salen de nuestros monasterios”. Porque vivir en una sociedad socialista significa tener altruismo y amor. En él muchas personas están pensando en nosotros, en vez de pensar en “yo”. Ahora, esta producción del sentido de la solidaridad viene de la práctica de la solidaridad. Por eso es muy importante que la escuela tenga vínculos permanentes con el trabajo comunitario, sobre todo con movimientos populares.

Y aquí entro a un punto de mi conferencia que considero quizás lo más importante. Vivimos en este momento una primavera democrática en América Latina… muy bueno, pero hay que estar atentos. Una vez Fidel me dijo que al inicio de la Revolución mucha gente pensaba que se había llegado a lo máximo. Conquistamos el poder, eliminamos la dictadura. Y él constató que la gente en Cuba miraba la revolución como una gran vaca que tenía una teta para cada boca, y cada uno esperaba por su teta. En nuestros países que están conquistando una democracia popular podemos cometer el grave error de pensar que este poder es una gran vaca que va a producir mucha leche para el pueblo. Si no tratamos de hacer un trabajo de educación popular para reforzar la organización del pueblo en movimientos populares, o sea: sí hay un peligro tremendo en que la gobernabilidad de unos modelos progresistas dependan del parlamento… no, tiene que depender del parlamento pero mucho más de los movimientos populares, de la sociedad civil organizada, de la conciencia y actitud crítica de la gente. Y para eso hay que tener métodos de educación popular. Para movilizar gente, para hacer que la gente tenga autoestima y lucha por conquistas, por la construcción de más democracia hasta que la democracia se transforme en la plena democracia que llamamos el socialismo. Es el desafío que se nos presenta. Pero eso significa trabajo de base.

En cuántos países de América Latina nosotros hemos hecho trabajo de base con los campesinos, con los indígenas, con comunidades negras, con la gente pobre, miserable y después que llegamos a una parcela de poder ya abandonamos el trabajo de base! Y el sistema trató de distanciar este poder del pueblo y algunos países lograron retrasar años de lucha.

Porque ese trabajo de base, ese trabajo de organización popular, tiene que ser permanente, y hoy tenemos que saber utilizar las nuevas tecnologías como la televisión, como el cine, como Internet. La utilización de estas nuevas tecnologías es fundamental para el progreso educativo crítico, para que logremos este sentido de infundir valores éticos, de hacer una educación crítica, de hacer una educación de preservación de identidad cultural para que la gente aprenda que no hay globalización, lo que hay es globocolonización, que es la imposición en el planeta de un sistema de sociedad, de una ideología.

Eso es una amenaza a nuestra identidad cultural, y nuestra identidad cultural solamente puede ser preservada con autoestima a través de una educación crítica. Es el desafío de nosotros, transformar nuestras escuelas en centros de lucha contra el liberalismo. Hay que tener equipo de maestros que tengan afinidad con un programa pedagógico estratégico. No puedo entender cómo en una escuela hay distintas concepciones de la vida, d4e la realidad del mundo confundiendo la cabeza del estudiante.

Entonces cada vez más tenemos que pensar en la formación de los formadores para tener una afinidad ideológica. Tener un proyecto a largo plazo, pedagógico, saber qué queremos con esa generación, qué queremos construir, qué clase de sociedad queremos construir. Y si la tecnología de nuestras escuelas está acompañada sobre todo con la densidad cultural. Cada vez más la valoración de la diversidad cultural. Un indígena no tiene que ser “civilizado” como dice mucha gente. A mí me choca cuando usan la expresión “capitalismo salvaje”. Lamento que no hayan visitado una aldea indígena, porque los salvajes son gente de la selva, y más civilizados que nosotros. Entre ellos no hay crímenes, robos y otras cosas, entonces se puede hablar de capitalismo bárbaro, no salvaje, porque hay un prejuicio.

En fin, nosotros tenemos que trabajar la educación como herramienta de formación política en el sentido amplio de la palabra, de formación a la solidaridad social, de preservación y rescate de toda la riqueza ambiental y ecológica y de profundización espiritual. No estoy diciendo que la educación tiene que ser religiosa, eso es otra cosa, mas tiene que tratar, sí, la dimensión espiritual de los seres humanos. O sea, tiene que profundizar nuestra subjetividad, nuestra capacidad de donación, de altruismo, de amor, de compartir, o como ha dicho el Dr. Collins, el jefe del proyecto Genoma Humano quien es Usamericano: “Ningún animal en la naturaleza, a excepción del ser humano, es capaz de tirarse a un río para salvar a un semejante como este muchacho de Nueva York que se tiró bajo el metro para salvar una persona. ¿Porqué? Porque había sido educado altruísticamente, en el espíritu de la solidaridad”.

En resumen, la educación tiene que formar hombres y mujeres nuevos.

102359-20130214

Elaborado por: Frei Betto. El escritor brasileño y fraile dominico. conocido internacionalmente como teólogo de la liberación. Autor de 60 libros de diversos géneros literarios – novela, ensayo, policíaco,  memorias, infantiles y juveniles, y de tema religioso – en 1985 y en el 2005 fue premiado con el Jabuti, el premio literario más importante de Brasil. En 1986 fue elegido Intelectual del Año por la Unión Brasileña de Escritores. Asesor de movimientos sociales, como las Comunidades Eclesiales de Base y el Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra, participa activamente en la vida política del Brasil. En los años 2003 y 2004 fue asesor especial del Presidente Luiz Inácio Lula da Silva y coordinador de Movilización Social del Programa Hambre Zero.


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EDUCACIÓN Y NEOCOLONIALISMO Por Frei Betto
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